Isabel Gómez Baraibar |
Translator & Founder
Desde que finalicé mis estudios universitarios he compaginado mi experiencia profesional con la realización de numerosas traducciones de todo tipo en muchos ámbitos (traducciones financieras para consultorías y agencias de valores, traducciones jurídicas para despachos de abogados y particulares, traducciones de CV, de páginas web, de programas informáticos, etc.). La traducción es una de mis grandes pasiones y, en mi opinión, es una tarea de lo más delicada. Para poder encontrar el término exacto, la construcción sintáctica correcta o la estructura gramatical adecuada, hace falta mucha paciencia y una gran labor de revisión. Soy perfeccionista por naturaleza y me encanta esa sensación cuando lees el texto traducido a posteriori y todo encaja al mínimo detalle.
Tras haber trabajado durante varios años en importantes despachos de abogados como asistente legal, me di cuenta de que se repetía un elemento común. La cantidad de traducciones que se solicitaban era muy elevada, debido a un gran número de clientes internacionales, así como a los requisitos que imponían determinadas autoridades.
Hay traductores jurídicos excelentes. El problema es que, cuando éstos están saturados y no pueden asumir más proyectos, las traducciones se dirigen a otros traductores más generales que no están especializados en textos legales.
¿El resultado? Una traducción muy literal, con términos que, aunque no están desencaminados, simplemente no se utilizan en el marco legal. Esto implica que los profesionales del despacho deben dedicarse a revisar y corregir dichas traducciones, tras haber abonado las altas tasas que supone una traducción de un texto legal.
La traducción jurídica es muy delicada y, en mi opinión, tiene que ser realizada por alguien que conozca el sector y además tenga formación académica al respecto. Por este motivo, decidí especializarme en este campo.
Soy licenciada en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Madrid, aunque posteriormente realicé un máster en Derecho de la Unión Europea para conocer más a fondo el sector legal. Tras haber trabajado varios años en importantes despachos en Bélgica y Madrid, decidí embarcarme en la aventura de la traducción freelance al discernir de una forma tan clara esta necesidad. Actualmente, continúo con mi formación como traductora gracias a la realización de distintos cursos. El más reciente es el curso de Traducción Jurídica ofrecido por Cálamo & Cran. A su vez, soy miembro de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad).
Si os preguntáis de dónde viene el nombre de Baraibar, os indicaré que aparte de ser un pueblo localizado en el municipio de Larraún, Navarra, es mi segundo apellido. Y para aquellos que se pregunten el porqué de su grafía (teóricamente debería llevar tilde en la “a” para promover una pronunciación correcta), les diré que desde siempre he decidido escribirlo como el original en euskera, porque hay cosas que no es necesario traducir.